Conceptos básicos

La Unión Europea tiene como uno de sus objetivos principales el establecimiento de un mercado interior, o mercado único europeo, que consiste en un territorio sin barreras internas u obstáculos para la libre circulación de bienes, servicios, establecimiento, trabajadores o capitales.

Actualmente el mercado interno está compuesto por los 28 Estados miembros, Noruega, Islandia y Liechtenstein (adheridos mediante el Tratado de la Unión Económica Europea) y Suiza (tras la firma de diferentes acuerdos bilaterales con la Unión Europea).

Libre circulación de mercancías

La libre circulación de mercancías es uno de los principales pilares del mercado interior, es por ello que la comisión ha armonizado una parte importante de la legislación técnica aplicable a los productos que se comercializan. En particular, se ha hecho hincapié en la armonización de la normativa relativa al Marcado CE .

Sin embargo, siguen existiendo aspectos no armonizados a los que se les aplica un principio muy importante en la Unión Europea como es el “Principio de reconocimiento mutuo”.

Este principio fue reconocido por primera vez en la sentencia “Cassis de Dijon” en 1979, donde se establecía que cualquier producto fabricado y comercializado en un Estado miembro, y conforme a las normas de ese Estado, debe ser admitido en cualquier otro Estado miembro, salvo por razones de interés general reconocido por la legislación comunitaria.

Con el fin de resolver aquellas dudas que puedan surgir respecto de la aplicación de las disposiciones del tratado en este campo, es interesante el análisis de las Guías presentadas por los organismos de la Unión Europea.

Single market for goods: Free movement in non-harmonised sectors

A partir del 13 de mayo de 2009 los Estados miembros que quieran restringir la libre circulación en base a una técnica nacional han de seguir el procedimiento establecido en el Reglamento 764/2008/EU.

Un aspecto importante de este Reglamento es que contempla la identificación de los puntos nacionales de contacto que serán los encargados de ofrecer información sobre las normas técnicas aplicables a un producto específico en su territorio e información sobre si este producto está sujeto a requisitos de autorización previa.

Libre prestación de servicios y establecimiento

El objetivo de la Directiva 2006/123/CE es alcanzar un auténtico mercado único de servicios en la Unión Europea a través de la eliminación de las barreras legales y administrativas que actualmente limitan el desarrollo de actividades de servicios entre Estados miembros.

Mediante la transposición de la Directiva de Servicios se pretende reducir las trabas injustificadas o desproporcionadas al acceso y ejercicio de la actividad en determinados sectores, contribuyendo así a un ambicioso programa de simplificación administrativa y de incremento de la transparencia.

Esta Directiva se transpuso en derecho español con la Ley 17/2009, de 23 de noviembre sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio. Dicha Ley hace especial hincapié en el análisis pormenorizado y la conformidad con los principios de no discriminación de los instrumentos de intervención de las Administraciones Públicas en este sector.

Por otro lado exige que se simplifiquen los procedimientos, evitando dilaciones innecesarias y reduciendo las cargas administrativas a los prestadores de servicios. En base al mandato contenido en su disposición final quinta se aprueba la Ley 25/2009 de 22 de Diciembre (más conocida como Ley Ómnibus) que adapta la normativa estatal existente.

Además, gracias a la Directiva de servicios se han creado en todos los Estados miembros de la Unión las “ventanillas únicas”, que aportan información relacionada con los procedimientos a seguir, los trámites obligatorios o las gestiones on-line.

Portal de las ventanillas únicas

Si se encuentra con barreras u obstáculos para abrir un negocio o prestar servicios en otro país cumplimente el siguiente formulario y remítalo a tds@meh.es

Formulario comunicación de barreras