La calidad se ha convertido en los últimos años en un factor que condiciona cada vez más la
competitividad de las empresas en unos mercados globales e interdependientes. Esto se debe a que
proporciona una doble confianza. Por un lado, a los clientes y consumidores, asegurándoles que la
empresa trabaja con un proceso que garantiza la calidad del producto o servicio suministrado; y por
otro, a la propia empresa, ya que introduce un método organizativo reglado y controlado que le
asegura mayor eficiencia.
Consciente de ello, el IDEPA se ha planteado el objetivo de fomentar la implantación de sistemas de gestión de calidad, la integración de sistemas y la excelencia empresarial entre las empresas asturianas.